miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿Para qué?


- G: "Para la película esa. Quiero ver el telediario, que ha habido una noticia muy importante"
- L: "Pues si ya sabes la noticia, ¿para qué quieres verla?











Eso, para qué queremos verla, si ya la sabemos.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Primer manifiesto navideño. Noviembre de 2013.








"PapaNuel, si ciere me puedes traer cualquier cos menos cosas de chicas".

Debió pasar toda la noche dándole vueltas al asunto, preocupado por si el mensaje había sido lo suficientemente preciso, y por la mañana añadió "ni cosas de bebés".

lunes, 17 de octubre de 2016

Seamos prácticos

- A: Mira L., ese edificio es Presidencia del Gobierno. Ahí vive el presidente.
- L: ¡Ah! ¿Y quién es el presidente ahora?
- A: Pues Mariano Rajoy, claro.
- L: ¿¿Todavía?? ¿Pero no había habido elecciones?
- A: Sí, pero no se ponen de acuerdo en quién tiene que ser presidente.
- L: Jo, qué pesados. Pues que lo echen a piedra, papel o tijera.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Precisión

G. tiene curiosidad por saber de dónde venimos y un día, hablando con su madre, le pregunta "¿Quién fue el primer hombre? Ya sé que fue prehistórico, pero quiero saber cómo se llamaba".

https://youtu.be/4x18rLIiwhQ?list=PLcZ1Sumri8afCmI61yzXHhfl0NRSAhLBp
(BSO de El árbol de la vida, de Terrence Malick)

jueves, 22 de septiembre de 2016

Sin término medio (II)


Como le gustó la respuesta que le dio el otro día, S. vuelve a la carga con su sobrino-nieto:

- S: ¿Me quieres?
- J: Sí.
- ¿Cuánto?
- Dos minutos.
- ¿Sólo dos minutos? Jo.
- Bueno, cinco horas.

martes, 20 de septiembre de 2016

Guay

A. está jugando con su sobrino J., de 3 años, que está en plena explosión lingüística:

- A: Eres guay.
- J: No soy guay. Soy mayor, porque he comido mucho y ya puedo ir a las atracciones del parque. Mira qué brazo. Toca, toca.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Ven a verme


Desde que nació, L. visita cada semana a su bisabuela, que vive en una residencia para mayores regentada por una congregación de monjas. Se lleva muy bien con todas, pero tiene una relación especial con Sor Cecilia, que siempre le regala alguna golosina y le achucha como si fuera su propio nieto. Como casi siempre está en la entrada del edificio, para abrir la puerta a los coches que llegan, no tiene ninguna necesidad de ir a buscarla. Pero cuando quien está en la puerta es otra, no tiene ningún reparo en utilizar la megafonía de la residencia para decir "Sor Cecilia, soy L.. Ven a verme".

Y a los pocos minutos aparece ella, con su bolsita de chuches y un achuchón bajo el brazo.